FISIOTERAPIA Y DAÑO CEREBRAL
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¿ LA FISIOTERAPIA CÓMO PUEDE AYUDAR A LA RECUPERACIÓN DEL DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO?

Miguel tuvo un ictus en noviembre. Estando en la UCI vino su fisioterapeuta a trabajar con él. Nunca creyó que, después del médico que le trató, aquél iba a ser una de las personas que más iba a contribuir a su recuperación funcional.

La fisioterapia es una profesión sanitaria que interviene mediante unos agentes físicos con el objetivo de prevenir, corregir, recuperar y adaptar diferentes disfunciones. Entre estas disfunciones podemos encontrar el daño cerebral. En este caso la fisioterapia va a tener diferentes objetivos dependiendo de la patología y de la persona. Como objetivos generales podemos destacar:

  • Restaurar funciones alteradas como la puesta en pie, la marcha, la sedestación…
  • Recuperar la sensibilidad ya sea táctil, de temperatura, así como la propiocepción y percepción corporal.
  • Prevenir problemas sobreañadidos del daño cerebral como deformidades articulares, atrofias musculares, problemas respiratorios.
  • Intervenir en los problemas de inmovilización. Tras el daño cerebral es muy común pasar un periodo de inmovilización por ingreso hospitalario o por la propia lesión que incapacita la movilidad, esto produce diferentes alteraciones como patologías respiratorias, atrofia muscular, úlceras por presión, rigideces articulares… Estas se pueden prevenir y/o evitar con ayuda de fisioterapia.
  • Aumentar al máximo la autonomía del paciente buscando siempre su máxima independencia.

La fisioterapia puede actuar en las diferentes fases del daño cerebral:

Fase aguda: se trata cuando el paciente está encamado y la lesión es reciente. En este caso el objetivo primordial es prevenir las complicaciones de la inmovilización ya que el paciente está encamado. Es de gran importancia la postura que adopta el paciente en estos momentos por eso esta se tiene que vigilar constantemente y corregir. Este perÍodo puede ser por ejemplo la estancia en UCI.

Fase subaguda: el paciente ya está estable clínicamente. Se puede comenzar a trabajar de manera activa y por tanto es necesario la máxima colaboración del paciente. En esta fase añadimos el objetivo de la fase aguda y sumamos el resto de objetivos generales (recuperar funciones y sensibilidad, prevenir problemas sobreañadidos del daño cerebral y aumentar la autonomía). 

Fase crónica o de secuelas: en esta fase es muy importante prevenir todas las complicaciones secundarias como deformidades o alteraciones respiratoria. Así como mantener la funcionalidad conseguida previamente o que esta disminuya lo más lento posible.

Buena dirección

¿Cómo vamos a conseguir todos estos objetivos?

La fisioterapia consta de muchas técnicas que podemos utilizar. De forma general podemos destacar:

. Higiene postural en la cama: en el período de encamamiento si el paciente no puede moverse se realizan cambios de postura que se conocen como “cambios posturales”. Estos se realizan cada 1,5 – 2 horas. También se vigila la postura. Por ejemplo se evitan los flexos de cadera y rodilla, el pie equino, la cabeza tiene que estar alineada con el resto del cuerpo… En las fases subaguda y crónica sigue siendo muy importante para evitar las deformidades y retracciones musculares.

. Movilizaciones: esta técnica se puede hacer con una colaboración nula por parte del paciente hasta la máxima por eso se realizan durante todas las fases. En la fase aguda nos ayuda a prevenir deformidades, reducir la atrofia muscular, recuperar poco a poco el esquema corporal, prevenir trombos…

. Potenciación muscular: es muy importante evitar la pérdida de masa muscular en estos pacientes. Tanto periférica como respiratoria. Las técnicas musculares son adaptables al daño cerebral dependiendo del tipo y la sintomatología que tenga. Podemos encontrar movilizaciones contra resistencia, electroestimulación funcional, facilitación muscular propioceptiva…

. Trabajo de esquema corporal: en muchos casos el daño cerebral conlleva una pérdida del esquema corporal como en el caso de las hemiplejias por ejemplo. Si se da esta situación podemos utilizar una gran batería de técnicas como las movilizaciones, la terapia en espejo, la facilitación neuromuscular propioceptiva, técnicas especificas de neurología como Bobath o ejercicio terapeútico cognoscitivo… Además trabajando el esquema corporal conseguimos mayor funcionalidad y autonomía.

. Estrategias: se enseñan una serie de estrategias dependiendo de los problemas del paciente, siempre están enfocadas a conseguir mayor autonomía y función y sobre todo para que los movimientos se realicen de manera segura. Por ejemplo, la estrategia de giros en la cama, sedestación desde la cama, ponerse de pie, girar en un espacio pequeño…

. Educación: tanto a los pacientes como al círculo que les rodea (familiares, cuidadores…). La educación se hace desde la patología explicando que es, el alcance, las posibilidades de tratamiento, objetivos reales así como el manejo por parte de los cuidadores de cómo hacer las movilizaciones, transferencias y comprensión con el afectado.

. Ayudas ortopédicas y órtesis: con el fin de facilitar la funcionalidad y autonomía y/o para evitar deformidades se pueden utilizar diferentes aparatos (silla de ruedas, andador, muletas, bipedestadores…) y órtesis. El uso de estas ayudas es consensuado con otras especialidades como medicina y terapia ocupacional.

                                                               ANA E. RODRÍGUEZ ALCOVER – FISIOTERAPEUTA – COLEGIADA O-14086

 
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